Banca, crédito y recuperación

25/02/2010 La banca mexicana presta como las de África y gana como las mejores del mundo. En 2009, pese a la crisis financiera global, las instituciones crediticias que operan en el país registraron ganancias por 62 mil 57 millones de pesos, cifra 10.9% mayor a la de un año antes, de acuerdo con la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

En contrapunto, el crédito bancario al sector privado registró el año pasado una caída anual de 4.7%, destacando el desplome del financiamiento destinado al consumo con una baja de 19.1% respecto al saldo existente en diciembre de 2008.

El grado de penetración del crédito bancario al sector privado en México representa apenas 16.6% del PIB, ubicándose ligeramente por debajo de países como Etiopía y Uganda, según datos dados a conocer en un estudio presentado por BBVA Bancomer esta semana.

La baja penetración del crédito bancario en la economía mexicana es un problema estructural que data del proceso de privatización de dichas instituciones a principios de la década de los noventa, cuando su financiamiento superaba 35% del PIB.

Estricta regulación

Resultado de la severa crisis que registró la economía mexicana en 1995, el crédito vigente total como proporción del PIB pasó de 26% a alrededor de 6.5%, y no fue sino hasta 2004, con el predominio de los bancos extranjeros, que inicia un paulatino proceso de recuperación interrumpido abruptamente por la debacle financiera.

La crisis de 1995 marcó a los grupos financieros y sentó las bases de un estricto sistema de regulación con altos niveles de cobertura y capitalización, lo que permitió sortear de mejor manera la reciente recesión e incluso apoyar a sus matrices en España y Estados Unidos, en los casos de Banamex-Citibank, BBVA Bancomer y Santander, por sólo mencionar a los más importantes.

Diversos factores explican este buen comportamiento como son una mejor generación de recursos, una medición adecuada de riesgos, supervisión y regulaciones prudenciales, y efectos localizados de la recesión principalmente en industrias y zonas más vinculadas a Estados Unidos.

Los principales grupos financieros del país presumen así la fortaleza con la que inician este año y se muestran cautelosos frente a la virtual reactivación económica del país. Como bien señalan los analistas de BBVA Bancomer, la evidencia internacional muestra que existe una relación estrecha entre penetración financiera y desarrollo de los países.

Una mayor oferta de productos y servicios financieros aumenta las posibilidades de consumo, ahorro e inversión de los agentes económicos y, con ello, se eleva el crecimiento potencial. Sin embargo, una mayor participación del crédito bancario en la economía no será tan rápida como sería deseable.

En opinión de los especialistas, una mejoría en el marco institucional en el cual se desenvuelve la economía, orientada hacia una mayor protección de derechos de propiedad y generación de incentivos para abandonar la informalidad, puede contribuir a acelerar el ritmo al que aumenta el crédito bancario.

Sin embargo, la recesión de 2009 afectó negativamente a diversos componentes del crédito, pero con mayor intensidad a la demanda de financiamiento de las familias y, en particular, el de consumo. Uno de los principales retos de la reactivación económica es la recuperación de los niveles de ahorro en el país.

El crédito no bancario representa casi 22% del PIB contra 16% de la banca, lo que da una magnitud de la oportunidad de expansión que todavía tiene el sistema bancario en el país. Los bancos que operan en México tienen mucho por hacer para apoyar la recuperación económica del país, llevando a cabo inversiones que fortalezcan la infraestructura con que cuentan actualmente y mejorando la calidad de los servicios que ofrecen. 

Fuente: eluniversal.com.mx 

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